Textos digitales
“La Revelación”
Esta exposición pretende ser un catalizador de nuevas emociones a través del diálogo entre el arte contemporáneo y la colección permanente del museo.
Partiendo del contexto del propio edificio del Museo de la Bolsa, que aporta un particular viaje a través de la historia, se generan extraordinarias capacidades de diálogo y adaptación del arte contemporáneo al entorno, posibilitando un recorrido sensitivo en el visitante cuya impresión lo expande hacia lugares insospechados. La singularidad de esta sinergia proyecta el nacimiento de una nueva forma de mirar el pasado a través de presente, pues durante el recorrido por las diferentes salas de la colección permanente, lo que podría considerarse una anomalía temporal termina por convertirse en un fascinante encuentro plagado de inesperadas sorpresas.
Comenzaremos con la bienvenida del personaje protagonista, que será el hilo conductor de nuestro viaje: la figura del gondolero. Él será el anfitrión que nos guiará por los diferentes espacios del museo desde el inicio de nuestra visita. Ensimismado, nos recibe en el patio del edificio, intentando descifrar el porqué de esa embarcación fragmentada que cuelga de la cubierta acristalada. a partir de aquí, se generará una reinterpretación y un acompañamiento en el itinerario de la colección que ofrecerá una nueva mirada al espectador.
“La Revelación” también nos habla de ese momento fundamental en la existencia: la infancia. Es en ella donde se asienta la simiente de lo que la persona llegará a ser en la edad adulta; por esta razón, se convierte en el principal detonante del discurso expositivo. En este sentido, el espectador comprenderá de manera inmediata que esos niños que colonizan de forma fortuita el espacio, interactuando tanto entre ellos como con las diferentes piezas de la colección permanente, generan una fricción que transmite un mensaje de frescura y ayuda a reescribir esa memoria que, a modo de cuadros y esculturas, tapiza el espacio del museo.
Esta muestra se convierte en una declaración de intenciones que introduce al espectador en una aventura mágica, pues, al retornarlo a su infancia, lo incita a la necesidad de aprender a mirar la historia de otra manera: aquella en la que unos ojos cargados de inocencia son capaces de obrar el milagro.
Texto del artista Lidó Rico y la comisaria Míriam Huéscar
Bio
LIDÓ RICO (YECLA, SPAIN, 1968)
Nombrado académico de número por la Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca en 2026 y doctor «honoris causa» por el Instituto Mexicano de Victimología en 2023, su trayectoria artística se consolidó tempranamente.
Tras obtener en 1989 el Premio Murcia Joven de Pintura, en 1992 fue seleccionado para realizar la escultura exterior del pabellón de Murcia en la Expo ’92 de Sevilla. Desde entonces ha desarrollado una carrera constante que supera el centenar de exposiciones individuales en diferentes países.
En 1997 participó en el Salón Internacional de Artes Plásticas de Medellín (Colombia); en 2001 recibió la mención de honor en la VI Bienal Internacional de Dibujo y Artes Gráficas de Győr (Hungría); y en 2005 representó a España en la XXIII Bienal de Alejandría (Egipto), donde obtuvo el Gran Premio. Durante el presente año será uno de los artistas que participen en la sexta edición de la Bienal Internacional de Casablanca (Marruecos).
Su obra, ampliamente exhibida, forma parte de destacadas colecciones públicas y privadas, como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el Museo Vasco de Arte Contemporáneo (ARTIUM). Asimismo, está presente en colecciones nacionales privadas como la del Banco de España, la Caixa, la Colección Pilar Citoler o la Colección Ernesto Ventós, por citar solo algunas, y en instituciones internacionales como el Museo de Arte Moderno de Alejandría (Egipto), la Colección Pérez Simón (México), la Collezione ACACIA (Turín), la Fundación Mssokhan (Japón), la Colección Miloud Chaabi (Marruecos) o la Rak Art Foundation (Emiratos Árabes Unidos), entre otras.
planta baja

Gondolero
2026
Resina de poliéster
Siempre supe que el percance sufrido por aquella góndola nada tuvo que ver con lo que contaban sobre el descuidado roce nocturno que padeció contra el puente de Rialto. Porque estaba seguro de que el auténtico causante de su destrucción fue el impacto de algún maldito herraje. a pesar de que las habladurías situaron el arma homicida incrustada en alguna fachada, continué durante décadas mis inmersiones en el canal hasta que, por fin, logré recuperar la condenada herradura. Y, a pesar de pasarse siglos sumergida bajo las aguas más oscuras, su metal, todavía candente, olía a caballos descalzados por abruptos pavimentos y a un oxidado despotismo que galopaba mis dedos con el roce indecente de alguna incontrolable frustración.
El Sueño de Lielais Kristaps
2026
Resina de poliéster y metal
Aquella noche de tormenta, el asiento de mis enormes hombros salvó la vida de aquel niño de las incontrolables corrientes del Daugava. “Deja que guarde tu pequeño calzado en el estanco zurrón que llevo a la espalda”, le dije, “así los mantendrás secos cuando crucemos a la otra parte del río”.
Mientras lo atravesábamos, unos inesperados torbellinos me hicieron apretar sus rodillas contra el pecho para recuperar el equilibrio. Fue entonces cuando percibí no solo que el peso de aquel niño aumentaba por momentos, sino que además el tacto de su estructura ósea cambiaba de naturaleza, convirtiendo sus piernas en una especie de cornamenta.
Al llegar a la otra orilla y con el movimiento magistral de un alce, el chiquillo se desprendió de mi cuello, saltándome milagrosamente por encima de la cabeza hasta tocar el suelo. “Quédate con mis zapatos”, me dijo, “al mundo donde se fabrican los sueños al que voy, me serán innecesarios”.
Con el sigiloso y elegante andar del animal más curtido, la presencia de aquella pequeña criatura desapareció entre los arbustos. En ese instante, al sentir un inusual peso dentro del zurrón, entendí la generosidad de aquel regalo, pues la riqueza que me concedería el dorado brillo de aquellos pequeños zapatos me bastaría para calzar los cimientos de la ciudad soñada.
Tótem: Kapu svētki
2026
Resina de poliéster y metal
Me soñé liberado de la servidumbre del imperio zarista, buscando lugares consagrados donde poder alcanzar esa anhelada prosperidad que la limpia conciencia tanto necesita. Allí escuché la música de unos ancestrales festivales donde se bailaban unos cambios sociales que fulminaban traumas históricos, levantando sonrisas a cada salto.
Codicié el silencio solemne de las paredes de los camposantos porque, al amparo de la humedad de su sombra, podría inhumar cualquier sospecha de arte retiniano. Me imaginé desnudo y libre, en medio de un sembrado ready-made, asistido por invisibles botellas de cordura.
Circuitos
2016
Resina de poliéster y ruedas
Existen formas que anuncian crecimiento, evolución y transformación constante. Espirales ancestrales que hablan del misterioso equilibrio entre lo interno y lo externo. Existen hélices donde la historia se manifiesta como un devenir continuo que no entiende de frenadas, porque en ella ocurren personas y hechos que fluyen sin conocer justicia ni sosiego.
Existen manos que agarraron con tal fuerza las ruedas de su presente que el dibujo de sus neumáticos logró trazar auténticas calzadas de sabiduría.
Existen manos que emergen y desaparecen, hechizadas manos a las que el devenir empuja una tras otra, convirtiendo la luz de su sabiduría en tiempo de perpetua memoria.
El Barómetro
2026
Resina de poliéster, madera, vidrio y metal
Dentro de aquel legado patrimonial que el destino cruzó en mi vida, hubo un objeto que gritaba por encima de todos: “Han sido miles de ojos los que buscaron respuestas en mí”, proclamaba su voz sin miedo a ser escuchada. Nada más rozarlo, entendí que no había mentira alguna en esas palabras, porque el inquietante azul mercurio de sus venas golpeó despiadadamente mi ser, trasladándome a ese único y milagroso lugar donde las más implacables certezas son capaces de germinar.
“Aparte de medir la presión atmosférica”, me susurró, “mis extraordinarias capacidades van mucho más allá; tan solo debes mirarme con la pureza que la bondad otorga para que logres descifrar el peso del aire que inunda tu evangelio de incertidumbres”.
Al instante, percibí que las altas y bajas presiones de la inestabilidad que me atormentaba desaparecían, mudando mi alma hacia aquel extraño lugar cuyo cielo carece de arista alguna.
El Amarre
2024
Resina de poliéster y hierro
No me hables de cadenas cuando estos huesos ya lo son. Háblame de luz, de liberación y del poder que la experiencia otorga. No impongas, porque el pálido verde amargura de la súplica merece ser desterrado de la faz de la Tierra.
Los Silenciados
2026
Resina de poliéster y cremalleras
Se escuchan premeditados noes al cruzar la orilla, que crecen como respuesta ante la pregunta de si la ciudad está terminada; así jamás quedará sepultada en ríos de leyenda.
Existen cielos que descorren cremalleras a golpe de inesperados relámpagos, lugares que responden con truenos de justicia al escuchar el susurro de lo no revelado.
Existen cielos donde la semilla de la intimidación es soterrada en las vastas necrópolis del nunca más; es allí donde la estéril infamia se destierra de la memoria, donde la intolerancia amarillea y languidece hasta marchitarse.
Existen voces mudas que desfiguraron fanatismos, callados pinceles que pintaron los gritos del otro lado, sigilosos cinceles que golpearon sobre piedras de certezas y cuerdas que sufrieron la herida de un censurado rasgado.
Existen enmudecidos pasados llenos de tanto, que el peso de su revelación cubriría todos los océanos de la Tierra sin dejar lugar para un solo mercante.
tercera planta
Lāčplēsis
2024
Resina de poliéster
No necesitas haber nacido de las entrañas de una osa, porque el día que aprendas a oír el pasado, por tus venas correrá un torrente de energía cuya fuerza sobrehumana solo es capaz de ser legada por el limpio conocimiento.
Y aunque el mundo esté plagado de sordos caballeros negros con ansias de batirse en duelo, nunca más tendrás miedo de mencionar la condición animal de tu madre. Tampoco temerás sufrir mutación alguna, porque todo lo escuchado habita en ese misterioso e infranqueable hangar imposible de dañar, donde crecen los inmateriales líquidos del alma.
Senda Miezis
2025
Resina de poliéster, madera y metal
Abre las puertas y deja que se derrame el camino de la verde esperanza, porque en el trayecto de la inocente infancia encontramos la única religión que el hombre necesita. Tan solo ellos son capaces de seguir la luz del generoso sendero trazado por el anciano Miezis.
Aunque muchos piensen que el tiempo de la niñez está menguado de atributos, la realidad es muy distinta, porque es durante esa primera etapa de la vida cuando nuestra naturaleza bondadosa deja entrever una humanidad que la madurez arruina.
Miezis es más que la leyenda de un antiguo espíritu protector de la cebada y las cosechas, porque el resplandor de su faro da aliento para mantenerse en el piadoso camino de la compasión. Fuera de su verdosa senda, la existencia se tiñe de un negro llamado ruina.
Sarcófago
2026
Resina de poliéster y venda
Al ver aquellas puertas neogóticas imaginé que en su interior me encontraría la caja fuerte destinada a salvaguardar la riqueza acumulada por los más notables empresarios de la ciudad, pero nada más lejos de la realidad, porque, al cruzarlas, descubrí un tesoro egipcio cuya liturgia hizo temblar y gritar hasta el último de mis huesos.
Cerámicas, paletas rituales, vasijas de alabastro, frascos cosméticos, escarabajos, deidades en bronce y animales sagrados rodeaban un precioso sarcófago de madera cuya momia no tardó en confesarme que necesitaba de mi ayuda.
Cuando me embalsamaron y encintaron, retumbaron sus palabras en lo más profundo de mi conciencia: se quedaron sin gasa para terminar de proteger mi corazón de la grandeza de todo el cariño que aquella faraona logró regalarle a orillas del Nilo.
«Llevo esperando este momento durante miles de años —seguía susurrándome—. Tan solo necesito de ti que me regales unos metros de venda para poder amarrar el amor infinito de aquella mujer, porque sigue creciéndome sin medida ni piedad. Si logras cubrirlo, quizá entonces Anubis tenga compasión al entender que la pureza de un sentimiento es tan eterna que puede permitirse volar muy por encima de la propia inmortalidad».
La Tribuna
2018
Resina de poliéster y metal
Te presto mis peldaños para escalar a estos universos de silencio y memoria. Aquí, en estas misteriosas canteras donde los tiempos pretéritos tiñen el paraíso de sus paredes, podrás descubrir que en la blancura de su marmórea piel no existe más ley que la marcada por la ternura, porque cuando el cuerpo quiere quedarse, la necesidad de subsistencia solo es capaz de gritar certidumbre.
cuarta planta
La Revelación
2026
Resina de poliéster
Sin esperarlo, aquella visita al museo cambiaría para siempre mi forma de entender la vida. La culpa la tuvieron los dos pequeños cuadros con los que me crucé inesperadamente mientras paseaba por sus pasillos. No sabría explicarlo, porque los trazos que se dibujaban sobre sus oscuros lienzos no eran especialmente diestros. Por eso entendí que aquellos primeros planos blanquecinos, ahogados por insondables negros, fueron los culpables de socavar mi realidad para regalarme otra vida.
Cuando algo indescriptible agarró mis pies frente a ellos, no solo advertí que mi cuerpo, junto al resto de la pinacoteca, desaparecía, sino también que la Tierra dejaba de rotar. Nunca había experimentado nada similar. Los escalofríos me hacían sentir dentro y fuera, pequeño y grande a la vez; los escuchaba, los olía y los masticaba. Me volaron lejos, tan lejos que jamás logré recomponer mis pedazos, porque consiguieron superar la velocidad de la luz.
Los monjes de San Juan
2018
Resina de poliéster, moscas y collage de papel
Un día al año siempre ocurría el milagro de las moscas. Esa mañana, y sin esperarlo, los restos de miles de ellas tapizaban casi por completo el suelo del estudio. Jamás encontré causa ni razón alguna para que aquel hecho aconteciera.
Pero este incidente dejó de perturbarme cuando, al encapsular algunas de ellas, lograron revivir y contarme su secreto.
—Somos los únicos insectos —decían— que, debido a nuestro reducido tamaño, podemos acceder por el pequeño agujero que dejaron los dos monjes medievales a quienes les dio por emparedarse. a través de él les llevamos el sustento y, gracias al movimiento de las plumas que usan para escribir sus bendiciones, encontramos el oxígeno y el aliento necesarios para mantener nuestro cometido.
Vitruvio
2026
Resina de poliéster
Me soñé entre animales, platos y extraños seres de porcelana. Me soñé desnudo y enfrentado a desconcertantes ojos vidriados que transmitían aquello que a sus sellados labios cerámicos les resultaba imposible articular.
Toda nuestra gratitud por haberte atrevido a traspasar el cristal —comentaba la mirada de una de aquellas pequeñas y estáticas figuras—. Tenemos costumbre de ser los observados y nunca hemos tenido la oportunidad de saber de vosotros.
Aunque, la verdad, sentimos cierta amargura al observarte, porque vemos que careces de protección. No sabemos quién será tu artesano creador, pero debería plantearse terminar tu forma con una buena cantidad del mejor esmalte. Así el tiempo te pasará de largo, sin afectarte, como lo hace con nosotros, porque, tal y como nos ves, así salimos del horno hace siglos.
En las esquinas de la porcelana
2026
Resina de poliéster, cuerda y metal
Por favor, ayúdame a localizar al niño que se cayó al río de entre mis brazos —murmuró aquella imagen cerámica de mujer al pasar junto a ella—. Tras su pérdida, una riada de lágrimas secó mis venas de porcelana, dilatándome el cuerpo hasta dejarme así. Ayúdame a encontrarlo gritando conmigo su nombre con todo el peso de tu garganta, porque tanta dulzura resultaría imposible de ser engullida por ninguna corriente. Necesito volver al gozo de esa maternidad que lo apretaba contra el corazón. Socórreme, por favor; ayúdame a gritar su ausencia con tanta fuerza que el peso de tus decibelios desbroce la ribera sin dejar una esquina sorda.
Staburadze: la Doncella de la Roca
2026
Resina de poliéster y piedra
Al llegar al acantilado, sentí que mis pies comenzaban a temblar cuando un murmullo que se elevaba desde el suelo comenzó a treparme, como la más untuosa de las serpientes, hasta encontrar refugio en mis oídos. Un escalofrío me sacudió por entero cuando comenzó a susurrarme la historia de aquel lugar.
—Esta tierra que ahora pisas —decía— está fabricada con la sal del sollozo del más triste lamento. Aquellos días de inútil espera ante el regreso de mi amado me hicieron entender que el homicida río que ahora observas terminó por asfixiar para siempre todo aquello que daba sentido a mi existencia. Y aunque, en apariencia, parezca una hechizada roca que articula palabras, sigo siendo la doncella más enamorada con la que te hayas cruzado nunca. Mira ahora el infinito caudal de aquella fuente y no te lleves a engaño, porque no es agua lo que de allí brota: son mis lágrimas recitando amor eterno.
Bombillas
1996
Resina de poliéster, bombilla y collage de papel
Existen paisajes encapsulados que, aun habiendo nacido hace ya varios lustros, siguen respirando una especie de presente continuo, porque el tiempo escapa despavorido ante su vehemencia.
Hay historias imposibles de fundir, narraciones que habitan espacios donde una envoltura de conmoción se quedó a vivir para siempre en congeladas bombillas convertidas en lienzos, gracias al quirúrgico tacto de un pasado difícil de olvidar.
Los Ladrones del Tiempo
2026
Resina de poliéster, metal y madera
Tan solo necesité disolverme la identidad para lograr introducirme en las tripas del tiempo. Allí pude comprender la sístole y diástole de su escurridizo sino. Fue entonces, al palpar su raro corazón pendular, cuando comencé a exhortar respuestas. Mientras sus ruedas dentadas rechinaban entre mis dedos las increíbles historias de unas manecillas que marcaron el ritmo vital de generaciones, las cadenas de su carillón me dibujaban sobre la piel el más misterioso de los tatuajes.
Esa repentina y obstinada herida me hizo entender el pleno sentido de la palabra fascinación porque, a través de ella, pude leer y contemplar crónicas que viajaban por mi cuerpo hacia lugares inimaginables, sucesos que helaban la carne elevando desmesuradamente el vello, biografías que encandilaban el alma e incluso alguna leyenda que los relojes más ancianos le contaron, a golpe de campanadas, en un enigmático código Morse desde la lejanía de otros palacios.
Los Amantes
2026
Resina de poliéster, madera y óleo sobre lienzo
La noche de aquel lejano sábado de 1855, los planetas dejaron de rotar porque aprendieron a bailar. Ese día entendí que la vida multiplicaba enteros porque, entre las muchas personas que asistieron a la inauguración de aquel palacio de arquitectura renacentista veneciana, el destino tuvo a bien ponerme delante de aquella mujer. No me importó el desmedido frío que tapizaba, sin permiso, hasta el último rincón del edificio; tampoco necesité sumarle más incandescencia a las derrotadas velas que se suspendían del techo, pues la miel del brillo de su mirada logró, en décimas de segundo, transportar mi alma hacia una indescriptible luz de otro mundo.
Ambos entendimos que, desde aquel día, nada ni nadie lograría separarnos y, aunque con los años la maldita tuberculosis lograra arrancarme de su presencia, jamás consiguió usurparme la grandeza que llegó a regalarle a mi corazón.
Hoy, al descolgar tu retrato, como cada aniversario, para sentarlo en tu mecedora frente a mí y así mirarte a los ojos mientras te susurro aquel poemario que tanto nos estremecía, una súbita exhalación petrificó mi alma al sentir, por primera vez, que la magnitud de una ausencia puede ser capaz de crear habitaciones en la carne; allí, la devastación aniquila cualquier silencio.
Funambulistas
2026
Resina de poliéster y algodón
No hay vejez ni muerte que pueda con nosotros, porque entre los contrapesos que la balanza de la historia se gasta, pudimos estirar y caminar sobre unos cables que hoy se hilan con tu presente y no, no tenemos miedo a caer porque en tu mirada habita esa barra que nos equilibra evitando la caída.
Déjanos jugar con las cuerdas del pasado; fuimos nosotros, mucho antes de que tú nacieras, los que practicamos una magia cuyo tonelaje de verdad cuelga hoy frente a ti sobre estos muros y no, no son pinceladas sino memoria. Tampoco son inocentes testimonios al óleo sobre discretos lienzos; son mucho, muchísimo más.
Escucha ahora, sin miedo alguno, el rumor de lo que ocurre en estos cuadros; puede que en ellos encuentres el grito de una existencia tan parecida a la tuya que logre desarticular tus huesos al contemplarte el alma.
Santísima
2017
Resina de poliéster
Algunos cuadros aprovecharon el silencio de la noche para despintarse y sacar a pasear el ensimismado y aburrido óleo de sus lienzos. Al momento, unos tonos amarillentos se sonrojaron al conocer por primera vez a unos inconcebibles violetas con los que convivieron durante siglos sin saber, hasta ese instante, de su existencia. Otras tonalidades verdosas no daban crédito a los marrones surgidos al ser acariciados por unos rojos sangre que dolían con tan solo mirarlos. Cuando varias tonalidades azuladas intentaron huir por los ventanales, seducidas por el oscuro turquesa de la noche, la sabia mano del pintor tensó los hilos de sus colores diciéndoles:
—No pretendáis desertar de esta tela, y menos aún de esta paleta, porque juntos formáis una bella historia; separados no sois nada, tan solo unas olvidadas y tristes gotas de aceite.
El secreto de Sandvika
2026
Resina de poliéster y nieve artificial
Crucé desiertos, fronteras e inviernos en busca de esa respuesta que el alma de mi último matrimonio soportó durante años. Jamás hubiera pensado que sería en aquella minúscula ciudad nórdica, ante un incontrolable agotamiento que me lanzó al suelo de su mullida capa blanca, donde encontraría la clave que disiparía toda duda.
«En la primera casa de madera con fachada púrpura que divises al cruzar el puente —me susurró la nieve que envolvía y enharinaba mi cuerpo por entero— encontrarás a esa persona que tanto os quitó el sueño. Allí habita tu sexto hijastro; ve a verlo y, a tu vuelta, comenta a tu querida Alice que su vástago no conoce el frío, porque su fértil simiente ha logrado concebir una de las familias más dichosas de Noruega».

El centinela
2026
Resina de poliéster
En el mármol de tu blanca piel encontré todo el refugio que mi alma, todavía sin hacer, necesitaba. Cuando escuché un misterioso rasguñar en el interior del cajón donde guardé los dedos que me regalaste, ocurrió el milagro, porque, al abrirlo, un minúsculo arce me lanzó la más bella mirada que la naturaleza es capaz de inventar.




















